4 de marzo

El proceso

«Este programa se ha convertido en parte de mí. [...] Ahora comprendo con mayor claridad las cosas que me suceden hoy en día en la vida. Ya no me resisto al proceso.»

Texto Básico, p. 142

Durante la adicción activa, al parecer las cosas sucedían sin ton ni son. Sencillamente «hacíamos cosas» sin saber por qué ni cuáles serían las consecuencias. La vida tenía poco valor o sentido.

El proceso de los Doce Pasos da sentido a nuestra vida. Al trabajar los pasos, llegamos a aceptar tanto el lado oscuro de nosotros, como el brillante. Nos despojamos de la negación que nos impedía entender cómo nos afectaba la adicción. Nos examinamos honestamente y comprendemos los esquemas de nuestras ideas, sentimientos y comportamiento. Al revelarnos completamente ante otro ser humano, ganamos en humildad y claridad. Al intentar que nos quiten nuestros defectos, desarro­llamos una valoración práctica de nuestra propia impotencia y de la fortaleza que nos brinda un Poder mayor que nosotros. Al comprendernos mejor a nosotros mismos, podemos entender y aceptar mejor a los demás.

Los Doce Pasos son la llave de un proceso que llamamos «vida». Al trabajar los pasos, se convierten en parte de nosotros, y nosotros nos convertimos en parte de la vida que nos rodea. El nuestro ya no es un mundo sin sentido; entendemos mejor lo que sucede hoy en nuestra vida. Ya no luchamos contra el proceso. Hoy, al trabajar los pasos, lo vivimos.

Sólo por hoy: La vida es un proceso y los Doce Pasos son la clave. Hoy, usaré los pasos para participar en el proceso, comprenderme y disfrutar de mí y mi recuperación.

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